23 febrero 2009

Leche con gofio y a la calle (re-editado)





Después de desear y esperar mucho, a uno se le queda el cuerpo con resaca.
Ocurre después de Reyes o cuando preparamos con mucho nervio y mimo una fiesta muy grande. El martes de carnaval en esta isla es uno de esos días.
El lunes, "día de los Indianos", es esperado, deseado, organizado y disfrutado por miles y miles de personas, incluso por gente que no vive ninguna otra fiesta. Desde que yo recuerdo, es tradición ese día remedar a las personas que habiendo emigrado a Cuba, regresaban haciendo ostentación de lo conseguido (real o falso). En los sitios pequeños ya se sabe que las apariencias mandan, y esta isla, por pequeña o por carácter de sus habitantes, en eso siempre destacó.
Así empezó espontáneamente una fiesta que ahora se ha hecho multitudinaria, donde la idea es transformarse por un día y recordar aquellos que migraron y regresaron a finales del siglo XIX, principios del XX con mayores o menores fortunas (indianos). Intentando con acierto, o no tanto, imitar vestimentas y posturas, el paseo desde el Muelle hasta la Alameda (hoy día también todos los callejones y calles aledañas) es un fluir de familias enteras, de personajes de todas las edades que, a golpe de sones, guarachas, mojitos, ron y polvos de talco pasan el día, imitando el acento aprendido allende los mares, exhibiendo joyas, criados y maletas de cartón supuestamente llenas de riquezas.
Por la mañana el ambiente es algo más relajado (miento, era más relajado, este año ha sido un desmadre igual) y se puede apreciar mejor tanto trabajo como hacen muchas personas para cuidar sus atavíos, y cada vez más. En distintas plazas y alamedas, grupos de música tradicional cubana, isleños de ambas islas (la de aquí y la de allí), amenizan desde las 10. Es jornada oficialmente laboral, pero muy relajada, así todo se abre y funciona, pero desde los de los bancos hasta los de las tiendas, van ya acordes para la ocasión. A medio día se recibe en el Atrio del Ayuntamiento a la Negra Tomasa, un personaje entrañable este día y la gente empieza a buscar acomodo para comer, reuniones en casas amigas de puertas abiertas, restaurantes reservados semanas antes para comer pabellón criollo, arroz a la cubana, ropa vieja... Los barrios y otros municipios de los alrededores reciben de paso a los indianos que buscan reponer fuerzas, ya que la ciudad es pequeñita, los locales pocos y las ganas de hacer negocio tampoco son tantas. Así las carreteras son como una romería de coches y guaguas llenos de grupos ataviados. A cualquier lado que mires se encuentra gente vestida de blanco, andando por los arcenes o saludándote desde azoteas y balcones.
Los aviones llegan llenos y los barcos desde días atrás también. La ciudad recibe y la verdad es que da poco salvo el entorno, la diversión y la hospitalidad de los palmeros, dicen. Es una fiesta participativa, en la que el Ayuntamiento no hace salvo organizar el programa musical, repartir kilos y kilos de polvos a partir de las 4 de la tarde, y litros de mojitos en la mañana. Aparte, es cada familia, cada persona la que lo escenifica. No hay espectadores durante toda esa tarde-noche, no hay aceras, todo es fluir.
Reunirse con gente que no ves desde hace mucho, encuentros casuales, otros programados, personas que vuelven como para Navidad, la isla entera se vuelca y desplaza. En la edición del 2008 hablaban de una participación tan alta como la totalidad del censo insular (no es real, por supuesto, hay muchísimos extranjeros que repiten cada año, y desde Lanzarote, Tenerife o las Palmas cada vez nos visitan más, así es imposible encontrar billetes muchísimo tiempo antes), en esta ocasión no he leído nada, pero a ojo de buen cubero, yo diría que casi doblaba el anterior. El clima acompañó en una mañana desacostumbrada para febrero: radiante y soleada, y quitando unas gotitas a la hora de la siesta, la noche también se mostró benévola hasta ya la madrugada.
Hay horas para todo y momentos mágicos. Mi momento especial de ese día fue a la noche. Al final del recorrido, en la Alameda, actuaba un grupo entre las doce y las 2 de la madrugada. El mismo que ya había mencionado en el paseo a Puntagorda. Eramos decenas de personas nada más en ese rincón, los millares se desparramaron por otros lados o regresaban ya a casa. Después de bailar animadamente, y a los bises, para unos pocos que quedábamos, el cantante nos regaló unas poquitas joyas como ésta. Sentada en el suelo, ya sin sombrero y con el foulard descolocado seguramente, viví mi momento particular. Cuando llegué a casa, corrí a buscarlo para no olvidar este regalo de lunes de carnaval.

http://www.youtube.com/watch?v=MTZiF8ezeD4
(en otra pestaña)

Ahora queda la piñata, varios entierros de sardina y baile de disfraces el sábado. Los vestidos con encajes, sombreros, flores, maletas de cartón y trajes de lino se limpiarán y guardarán hasta el próximo año en que volvamos a desembarcar en el Muelle de Santa Cruz de la Palma y pintar de talco la ciudad.

11 comentarios:

Juan dijo...

Hola Adormidera. Espero que en estas fiestas lo pases estupendo, creo que ya nos has puesto un adelanto. Pásalo muy bien. Luego ya veremos jj.
Saludos

mamen dijo...

Aqui es una locura,Cadiz esta lleno a tope, y nos queda toda la semana, tu pasalo bien y disfruta,un beso

Ana dijo...

Disfruta Adormidera, estás muy guapa.
Besos
Ana

tanci dijo...

Ese "Conapunto tropical" me hizo los pies del suelo levantar. Gracias Adormidera. ¡¡¡ A gozar!!!
Besos.

Marhya dijo...

¡DISFRÚTALO!
Besos y buenos alimentos.

Calohe dijo...

Hola Adormidera!
Las fotos me llevan al pasado, a climas tropicales, a islas caribeñas...
Gracias por el viaje y feliz carnaval!

Nina Maguid dijo...

Os vestís así para carnaval? Es una preciosidad, tan romántico! El sombrero te sienta de maravillas y esa ropa me parece que va con tu estilo personal. Y con el gofio, a derrochar energía por las calles!

Zerogluten dijo...

Me encantan tus fotos, se te ve alegre y predispuesta a la fiesta. Ya ví que te preparaste bien y eso es fundamental, ir con predisposición.
Nos contarás verdad?
Besitos sin gluten

elo-cocina dijo...

¡Qué gozada de carnaval, y cómo cuidais el vestuario!

Zerogluten dijo...

Pues ya he visto que nos has contado.
Me encantó la historia de esta fiesta. Con lo que me gustan los mojitos y Silvio Rodriguez seguro que lo hubiera pasado teta.
Gracias por el relato y por la música.
Besitos sin gluten

Adormidera dijo...

Abrazos a todos y siempre gracias.
Anoten para la agenda del próximo año, que igual podemos hacer jornada de puertas abiertas.